Archivos para 14/09/11

Afligido, muy afligido


Que una caterva de desaprensivos esté sedienta de sangre, ansiosa por producir dolor y torturar a un inocente y noble animal hasta la muerte, y que semejantes instintos se conviertan en realidad, está no solo aceptado sino incluso subvencionado y promovido como Fiesta de Interés Turístico aquí en “la piel de toro”. Bien, esto indica sin lugar a dudas que además de mantenerse activo un reducto poblacional enfermo, sádico y paleto, también disfrutamos de su viva imagen en las instituciones y la cúpula del poder, que mantiene y protege semejante despropósito bárbaro.

Se podía escuchar en algunos de nuestros siempre avispados medios de comunicación, que la tradición proviene de las fiestas que ya se celebraban durante el periodo islámico (ellos lo han denominado equivocada o intencionadamente de manera diferente). Que viene a ser algo así como “la culpa es de los “moros””. Leer el resto de esta entrada »

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El bonoplácito del Congreso


El miércoles pasado, 7 de Septiembre, José Bono, presidente del Congreso de los Diputados, escribió una carta a Manuel Fraga con motivo del anuncio hecho por el de Villalba de su intención de abandonar la política a sus 88 años. La tercera autoridad del Estado español aprovechó esa circunstancia para dedicarle al bañista de Palomares un encendido panegírico en el que se ensalzaban unos méritos que poco o nada tienen que ver con la trayectoria y el papel desempeñado en nuestra historia reciente por el ahora cesante político ultraconservador.

Nada tendría de particular la iniciativa de Bono si no fuera porque no firmó su misiva a título personal. Lo hizo como presidente de la Cámara baja, oficializando el texto y enviándolo a través del registro de salida del Congreso. Es decir, institucionalizó su loa, haciéndola pasar por opinión soberana del Estado. Y eso es algo que a muchos nos indigna, siendo quien es el homenajeado y conociendo su oscuro pasado predemocrático. Leer el resto de esta entrada »

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La normalidad, ¿no es una catástrofe?


Atlántica XXII/La Calle del Medio

“Entelequia”, para Aristóteles, no era una forma de nombrar lo ideal o inexistente. Era, en algún sentido, todo lo contrario: una “ilusión de realidad completa”, el procedimiento mental abusivo en virtud del cual podemos pensar retrospectivamente las cosas como si hubiesen sido desde el principio lo que llegarán a ser sólo al final. Cuando pensamos en Napoléon de niño, por ejemplo, lo imaginamos ya, desde la cuna, dotado de un carácter imperioso y decidido y buscamos en sus pequeñas travesuras infantiles al conquistador de Egipto y al emperador de Europa. Eso es una “entelequia”. Lo mismo pasa cuando pensamos en la crisis de entreguerras que llevó a las matanzas de la segunda guerra mundial. Temblamos al recordar la ascensión de los fascismos sin comprender que eran muy pocos los que en 1922 o en 1933 temblaban ante Mussolini o Hitler. En los años 30 del pasado siglo Mussolini no era Mussolini, encarnación del totalitarismo, ni Hitler era Hitler, representación viva del Mal; tampoco el fascismo o el nazismo eran otra cosa que ideologías legítimas, apoyadas por amplísimos sectores de la población, de cuyo peligro no se percataban ni siquiera -como denunció alarmada la filósofa Simone Weil- los liberales o los comunistas. Leer el resto de esta entrada »

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