La ofensiva de los antisistema, o la reducción al absurdo de la sociedad


Resulta difícil explicarse nuestra sociedad y la situación en la que nos encontramos si no es interpretándola como una pesada broma que alguien nos está gastando. Y en cierto modo, así es.

Ante esta broma, hacen falta respuestas racionales que planteen alternativas no ya para cambiar el sistema, sino para volver a él.

La ofensiva antisistema ha surgido de los mercados, del sistema bancario y de los políticos neoliberales, y a estos últimos se han incorporado incluso los que habían sido elegidos para defender el sistema social. No es mucho lo que podíamos esperar del Partido Popular, evolución forzada de aquellos gobernantes primitivos e ignorantes que nos guiaron durante la dictadura. Los planteamientos de sus dirigentes, si bien reaccionarios y antisolidarios, al menos son sinceros. Sin embargo, causa mucho más estupor asistir a la evolución inaudita del Partido Socialista Obrero Español. El partido en su totalidad ha faltado al pacto antitransfuguismo, pasando la totalidad de sus miembros a las filas neoliberales, y raptando el voto de los ciudadanos de izquierda o centro-izquierda que confiaron en ellos.

Los antisistema visten traje y corbata, controlan el sistema financiero, se infiltran –hasta llegar a coparlo prácticamente- en el congreso, el parlamento, las diputaciones y los ayuntamientos. Frecuentemente también se introducen en ONGs y organizaciones sociales, sindicales o ecologistas, para redirigirlas de modo que parezca que actúan cuando en realidad permanecen pasivas.

Estos antisistema no tienen el pelo largo, ni viven de la artesanía ni se hacen acompañar por “chuchos”, sino que apestan a colonia cara, malhumor y egoísmo. Viven de nosotros, de nuestros sueldos y del recorte de nuestros derechos. Y aún con todo, les damos dinero público en un ejercicio de socialismo con los poderosos (socializar sus pérdidas), mientras avanzamos en la privatización de sus beneficios. Cuando el sistema bancario comenzó a hundirse, víctima de su temeraria ansia de beneficios, los refinanciamos con dinero público, quitándoselo a las pensiones, la educación o la sanidad. Hubiera sido un excelente momento, una vez asumido el sacrificio, para desarrollar una banca pública que se oriente por parámetros sociales y racionales. Pero nadie (de los que están arriba, los antisistema) planteó esta opción. En su lugar, y con una impudicia histórica, plantearon la necesidad de privatizar también las cajas de ahorro, pero claro, solo después de inyectarle más dinero público, en un nuevo ejercicio de socializar pérdidas y privatizar ganancias. Tal despropósito resulta inaudito, y no por parte de los antisistema, a los que hay que reconocer unos logros que ni ellos imaginaban, sino por parte del resto de la ciudadanía, cuya pasividad e ignorancia es incomprensible.

No es fácil explicarse como hemos llegado hasta aquí. Parece claro en cualquier caso que una de sus principales herramientas ha sido el control de los medios de comunicación, desde los que se nos inculcan las ideas de competitividad, egoísmo, consumo, espectáculo y vulgaridad, a la vez que se menosprecia el pensamiento crítico, la cultura y la educación. CNN+ ahora es Divinity. Una sociedad culta y crítica jamás admitiría la situación a la que hemos llegado. Copiamos el estilo de vida norteamericano, y con ello nos infantilizamos.

Con esto, a la sumisión de la política al poder económico, se suma el problema social de los votantes condicionados por la propaganda y control mediático. Es insólito ver como el pueblo apoya a alcaldes y dirigentes condenados por corrupción, o en el mejor de los casos, olvida rápidamente los hechos. Se respeta y admira a estos antisistema. Hemos llegado a aceptar que enriquecerse, aún mediante la corrupción, es un objetivo respetable y lógico para cualquier persona. Mientras, se desprecia y silencia a quienes defienden lo público, lo social y el compromiso democrático, a los que se tacha de moralistas trasnochados.

Su control ha llegado también al uso del lenguaje, que todos hemos asumido. Así, los especuladores se hacen llamar a sí mismos “los mercados”, a los trabajadores se les llama “capital humano”, a la eliminación de los derechos laborales se le llama “flexibilidad en el empleo”, y la inversión social la han rebautizado como “gasto social”, como si pagar las pensiones o la sanidad fuese tirar el dinero. Por el contrario, sí podemos hablar de “inversión” en infraestructuras. Debemos suponer que los puentes y autopistas son más necesarios que la salud o la educación. Para quien tiene claras las ideas, este lenguaje dirigido no le conducirá jamás a confusión, pero por desgracia un amplio margen de la población carece del interés suficiente para enjuiciar y marginar estas técnicas.

Otras muestras más violentas de la manipulación del pueblo en este giro suicida son el renacimiento de la violencia militar y de las religiones. Las guerras, que comenzaban a verse como algo del pasado, vuelven a la actualidad, como eficaz herramienta para autofinanciar gobiernos y “mercados” y para aterrorizar a la población (no a la agredida, sino a la propia que agrede, que llega a creerse en peligro apocalíptico y clama para que el Estado le defienda con tanques e invasiones). Y de otro lado, las religiones, cuyo primitivismo parecía estar apagándolas definitivamente, pero que muy al contrario, ahora renacen con fuerza en diversos sectores de la población. Da igual que sean islámicas, católicas o judías, pues todas sirven a los mismos objetivos, aunque actúen en diferentes países o sectores de la sociedad.

Esta historia irracional se inició con la entrada de la economía de mercado, impulsada a mediados del pasado siglo por Ronald Reagan y Margaret Thatcher, y fue evolucionando en nuestro país hasta llegar a la primera década del siglo XXI, donde el enriquecimiento rápido, el urbanismo sin sentido, la economía sumergida, la malversación y el lavado del dinero negro generaron una burbuja económica solo superada en gravedad por nuestro desmoronamiento ético y cultural.

En la actualidad, la economía de mercado se ha transformado ya en una sociedad de mercado. Marx escribió en su día que el sistema capitalista lo convierte todo en mercancía, pero lo que jamás imaginaría es que llegaría hasta el extremo de acabar con la democracia, la justicia y con buena parte de los valores sociales que habían ido cimentándose muy lentamente durante décadas. Nosotros mismos somos mercancías. Si salen adelante las propuestas laborales que se están planteando actualmente, los salarios no serán por trabajador, sino por productividad. Llegamos al extremo delirante de negar nuestra identidad como persona para convertirnos en máquinas de producción.

El cáncer empezó localizado, pero se ha extendido hasta tal punto de dejarnos debilitados en la cama, y además drogados. No solamente nos sentimos impotentes para actuar, sino que además incluso llegamos a creer que este es el mejor mundo posible.

Reinan los “mercados” y se desprecia a las personas. No resulta fácil ni ético asimilar que el capital pueda circular libremente por todo el mundo, y las personas no. Un mundo lógico exige que cambiemos los visados de los inmigrantes por las tasas a la circulación de capitales y a los movimientos especulativos.

Mientras tanto, las desigualdades y la pobreza avanzan, un cada vez mayor porcentaje de familias españolas viven situaciones dramáticas e indignas, los migrantes sufren más exclusión y xenofobia, el equilibrio de la naturaleza se va deshilachando… y la sociedad en su conjunto, incluso la que se enriquece económicamente, involuciona. En un futuro, absolutamente a nadie favorecerá esto.

Y aún con todo, seguimos confiando en los políticos de siempre para que arreglen esto. Les seguimos votando para que legislen y gestionen nuestro sistema. Ahí están los resultados de las anteriores elecciones locales y autonómicas. Si ellos son mediocres, nuestro futuro también lo será.

Soluciones existen, tantas como queremos imaginar. Y solo hace falta eso, imaginar, pensar. Y actuar. Se puede actuar desde la política o desde los movimientos y colectivos sociales. E incluso si no nos apetece levantarnos del sofá, también se puede actuar, sencillamente, retirándole el voto en las próximas elecciones a los que nos han traído hasta aquí.

Desde el inicio de la “crisis” ya hemos dormido demasiado, y desde el 15 de mayo, ya hemos reflexionado suficientemente. Ha llegado el momento de ser vehementes, de alzar la voz y despertar conciencias.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=136123

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  1. #1 por santamarciana el 5 enero, 2012 - 16:05

    el neofranquismo ya esta en el gobierno con mayoria absoluta, estos heredan, igual que la monarquia borbonica, los cargos. No hace falta mas que ver a Soraya Saez de Santamaría heredar el CNI, el servicio de inteligencia que hizo tan tristemente impopular a su despiadado padre, Jose Antonio Saez de Santamaria, que no tuvo ningun escrupulo a la hora de torturar, drogar y asesinar a sus desdichados interrogados

    y Fraga juzgado en Argentina

  2. #2 por jordibasol el 3 enero, 2012 - 19:35

    SIMPLES RAZONES PARA SALIR A LA CALLE
    Pedro Olalla (26-05-2011)

    Ayer, en Atenas, Tesalónica, Patras, Volos, Heraclio, Ioannina y otras ciudades griegas, la gente se echó a la calle movilizada inesperadamente por las virulentas redes sociales. Sin duda, la experiencia de España ha servido de acicate, y los griegos lo han reconocido abiertamente. Y en una ciudad habituada a manifestaciones diarias, la de ayer resultó extraordinariamente fresca y nueva: espontánea, masiva, heterogénea, sin color partidista, sin provocaciones violentas, sin gases lacrimógenos, firme y decidida. Ayer estuvimos en Sintagma hasta bien entrada la noche. Y hoy vamos a volver.

    Hay muchas razones para salir a la calle, y haré el esfuerzo de enumerar algunas aunque parezcan conocidas y evidentes, porque es sabido que las ideas más progresistas no peligran tanto cuando su defensa resulta arriesgada como cuando resulta tediosa.

    Hay que salir a la calle porque nuestros políticos, con la presión y con la connivencia de los monopolios del poder y del dinero, están desmantelando el país y el sistema democrático a espaldas de la ciudadanía.

    Hay que salir a la calle porque tenemos que llevar la “crisis” más lejos de lo que esperan quienes la han creado para explotarla en su provecho; porque tenemos que llevarla hasta un verdadero punto de inflexión que rompa el juego; y porque, si no lo hacemos, todos los esfuerzos y sacrificios que se nos exigen “para pagar la deuda” contribuirán únicamente a perpetuar un sistema perverso y nunca a subvertirlo.

    Hay que salir a la calle porque lo que aquí ocurre no es una simple crisis de carácter local y pasajero, sino un ataque económico global frente al que es necesario globalizar también la resistencia solidaria.

    Hay que salir a la calle para romper el miedo y la inacción, para hablar y escuchar, para inventar nuevos cauces de expresión para la voz de la ciudadanía y para que esa voz pueda llegar a convertirse en acción política.

    Hay que salir a la calle para hacer avanzar la democracia, para proponer y defender ideas progresistas que puedan parecer mañana derechos incuestionables.

    Hay que salir a la calle porque la democracia en un proyecto in fieri al que hay que ayudar a crecer y cuyas conquistas hay que defender cada día que amanece.

    Hay que salir a la calle porque la verdadera revolución de la democracia –y su sentido último– es liberar a los hombres de su condición de simples súbditos y elevarlos a la de ciudadanos, a la de portadores conscientes y activos de la esencia política de la sociedad.

    Y hay que salir a la calle porque –no nos olvidemos– la democracia es un frágil sistema basado en la virtud de los ciudadanos, y sin esta virtud el sistema carece de base.

    Nos vemos en la plaza.

    Nota añadida: “Cuando veas las barbas de tu vecino pelar…”

  3. #3 por fergar el 28 octubre, 2011 - 11:40

    Despertar conciencias: SI. Pero sobre todo reactivar pasividades y mediante la información veraz eliminar ignorancias.
    Si los neo-franquistas consiguen mayoría absoluta el 20-N lo que refleja el video es lo que nos espera, o algo muy parecido….

  4. #4 por Monica el 28 septiembre, 2011 - 6:33

    Muy interesante… pero la cosa se estropea cuando llegas al final y te encuentras un anuncio de HSBC Bank Internacional.
    ?????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????
    ¿Nadie más se ha dado cuenta?
    ¿A nadie más le produce una sensación extraña?
    ¿A nadie más que a mi le produce “urticaria” y desazón?

    … y la magia se desvaneció!!

    En fin, otra decepción para la mochila…

    • #5 por Paco Bello el 28 septiembre, 2011 - 7:25

      Será que los demás:

      a) Están suscritos y no ven publicidad

      b) Saben que esto es un blog gratuito, y que wordpress inserta la publicidad que le apetece -publicidad de la que ningún usuario wordpress recibe absolutamente nada- (es el precio a pagar por tener un espacio sin coste en la web).

  5. #6 por Braulio el 25 septiembre, 2011 - 21:51

    Antonio Gallegos en su trabajo ‘La ofensiva de los antisistema’ dice una frase que da qué pensar: “Esta historia irracional se inició con la entrada de la economía de mercado, impulsada a mediados del pasado siglo por Ronald Reagan y Margaret Thatcher, y fue evolucionando en nuestro país hasta llegar a la primera década del siglo XXI, donde el enriquecimiento rápido, el urbanismo sin sentido, la economía sumergida, la malversación y el lavado del dinero negro generaron una burbuja económica solo superada en gravedad por nuestro desmoronamiento ético y cultural.”
    Y Juan Torres López añade algo que muy bien valdría para la ocasión: “Lo seguirán haciendo mientras las gentes de todo el planeta no salgan de una vez a las calles para poner fin a estas injusticias increíbles”.
    NEOLIBERALISMO? NEOFASCISMO?
    Es hora de actuar, de tomar las riendas de la situación si no queremos que nos arrollen definitivamente los acontecimientos.
    Estamos asistiendo al pleno desarrollo y consolidación de un fenómeno social desenfrenado y sin escrúpulos de ninguna clase: el neoliberalismo fascista.
    Se nos muestran los errores que va cometiendo el ser humano a lo largo de la historia, pero desgraciadamente no tomamos buena nota para no volver a cometerlos.
    Conocemos – y se nos arrugan las entrañas – el tremendo desastre que supuso el fascismo y otros regímenes totalitarios en su tiempo: sometimiento del pueblo bajo el dominio todopoderoso del usurpador; negación del derecho a la democracia y libertad; manipulación informativa; miedo, represión, violencia, derramamiento de sangre; muerte del ser humano como sacrificio debido al dios protector de las masas desvalidas y desorientadas.
    Bien se encargó la propaganda del régimen, en cada momento, de educar en la obediencia ciega y la sumisión a los dictados de la autoridad (es el que está en posesión de la verdad y sus decisiones son dogma de fe, ante el que hay que doblegarse).
    El neoliberalismo fascista actual muestra una presentación muy sutil, pero no menos dramática y alarmante que nos lleva al engaño más desastroso:
    No es visible un líder dictador que domina y somete como en los casos históricos. Se esconde tras los grandes manipuladores de fortunas cuya avaricia sin control nos conduce al exterminio, pero nadie es responsable.
    Aparentemente hay democracia y libertad (elegimos a nuestros representantes, los que ellos designan).
    No hay derramamiento de sangre ni violencia, todo parece estar en orden (los millones de personas que mueren de inanición son los inevitables daños colaterales).
    Podemos comprar el coche o la casa que nos apetece, si tenemos con qué pagarlos; vemos el programa preferido o leemos lo que nos plazca… Incluso se nos proporcionan actividades desestresantes para que nuestra mente no tenga que preocuparse con los delicados cálculos que deben hacer los gurús de la economía. …
    A menos que tengamos un nivel adecuado de sensibilidad, las sutilezas del neoliberalismo fascista imperante nos dejan indiferentes; muchos de los atropellos tan alarmantes ni siquiera ocurren a nuestro alrededor más inmediato… ¿?
    Echemos un vistazo al panorama mundial: las guerras, la hambruna de África y otras regiones; las pandemias que se enquistan en países del tercer mundo; la desnutrición en la infancia; la falta de atención sanitaria; la miseria más salvaje de millones de seres humanos, con carencias de lo más elemental y básico para la supervivencia; la provocación y los enfrentamientos bélicos para mantener la industria armamentística en manos de unos pocos mafiosos.
    David Sempau, conocido de todos porque frecuenta estas ‘tertulias’, en su libro “Las Cosas por su Nombre”, según datos de la FAO (órgano dependiente de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación, de los 52 millones de personas muertas en el mundo en el año 1999, 30 millones fallecieron de hambre y malnutrición y, de estos, 11 millones eran niños; lo que equivale a un promedio de más 82.000 seres humanos muertos cada día por desnutrición (datos, sin duda en 2011, que están ampliamente superados desgraciadamente).
    Sigue diciendo Sempau, citando a Joan Gomis, más de mil millones de personas están amenazadas de morir de hambre y cuatro mil millones viven en la pobreza más severa.
    Mientras tanto, las naciones más ricas acumulan cien mil millones de dólares en excedentes alimentarios. Y lo cierto es que tan solo un 1 por ciento de lo almacenado solucionaría el hambre de amplias zonas de África, parte de Asia y otras áreas del mundo durante un año.
    Los cálculos de la FAO, con la producción actual y una población de 6.000 millones de habitantes, se estaría en condiciones de garantizar la aportación calórica diaria necesaria a cada persona.
    ¿Por qué sigue entonces muriendo gente de hambre por millones?
    Es este neoliberalismo fascista el responsable que, como una enfermedad irremediable, a modo de metástasis, se ha ido extendiendo y, agazapado en el tejido social, nos hace insensibles al sufrimiento de los otros.
    Convivimos con noticias escalofriantes como las descritas y miramos para otro lado. Nos hemos acostumbrado al dolor ajeno, mientras tratamos de convencernos de que no está en nuestras manos solucionar esos problemas.
    Es verdad, solos no podemos; pero ¿y si juntamos el clamor y la fuerza de cada una de las personas que sienten la inquietud razonable de vivir en paz; de vivir en un mundo más justo; de compartir los recursos entre todo, sin rapiña, con una visión global de una Tierra más humana? Solo así podremos neutralizar ‘su’ globalización: la globalización de los fascistas neoliberales.
    Ahora tenemos una oportunidad ¿histórica podría ser? En las próximas elecciones cabe la posibilidad de repudiar a los contaminados que nos han estado gobernando y, sobre todo, a los que ya se sienten ganadores. Tenemos que tener en cuenta que estos innombrables son de la misma calaña que los ‘Thatcher’, ‘los Reagan’, los ‘Ben Bernanke’, los ‘Alan Greenspan’, los del Club Bilderberg, etc. (neoliberales fascistas, enfermos terminales, a quienes no les importa arruinar al mundo con tal de satisfacer su codicia y rapacidad; de hecho lo están consiguiendo).
    Ojo! Debemos advertir que esta gente funciona como una piña: van todos a votar a su líder. Deben obediencia ciega a su dios y señor, porque están en posesión de la verdad y les importan poco “los daños colaterales”.

    Solo la unión nos hará fuertes y, de esta forma, llegaremos a modificar el ímpetu de la enfermedad, desplazando la podredumbre que invade a la sociedad. Tenemos que deshacernos del sistema y regenerar una civilización que sea dueña de su destino.
    ¿A qué esperamos? Todos a una!!! .)

    (Lamento enormemente mi poca capacidad de síntesis, pero es lo que siento.)

  6. #7 por Maria Carmen el 23 septiembre, 2011 - 10:19

    Muy bueno el articulo de hoy,aunque lo realmente importante es que despertemos y sepamos como hacer despertar a los que duermen, algunos `por comodidad y otros por temor,. Es una pena que hayamos tenido una época en la que llegamos a tener dinero abundante, y que entre las personas que pusimos para gobernar y os banqueros que, han sabido comprar sus conciencias, con puestos excepcionales cuando acaban de estar en la cabeza, etc y la avaricia que con ello han generado, nos veamos como nos vemos.
    De no sintonizar y empezar a movernos, y pedir que rindan cuentas reales y den explicaciones, vamos a llegar al 20, y nos vamos a quedar igual si no pero que estamos, y estoy de acuerdo que debemos hacerlo desde la no agresión y el respeto, pero de todas formas de manera contundente

  7. #8 por mari el 22 septiembre, 2011 - 22:29

    ¿Y no decimos ya nada de la segunda “recapitalización” de la CAM, de nuevo con nuestros impuestos y de nuevo sin que pase al Estado? (Estoy tan acostumbrada que se me viene “privatización” a la cabeza, pero he olvidado la contraria)

  8. #9 por Xon el 22 septiembre, 2011 - 16:11

    Estoy plenamente de acuerdo con el artículo. La teoría de los “antisistema” (siempre ha habido antisistema) era infiltrarse para cambiarlo. El autor no habla de los que la prensa actual llama “antisistema”, sino de la gente de mi generación, y posterior, que pretendía copar los puestos de poder de las instituciones sociales, obreras, etc, a fin de cambiarlo.Era , por ej., la propuesta del PCE en el tardo franquismo, de los movimientos asamblearios, etc.
    El problema es que el poder económico es un monstruo que se lo traga todo, incluída la conciencia ética.
    La perversión del lenguaje, la alteración del orden moral, la inanidad, son armas del desarme ideológico de una sociedad gregaria. Es el final de una civilización, nos guste o no.
    Que votemos o no, les trae al pairo. Creo que la solución es organizarse al margen del sistema, basándose en parámetros diferentes: la solidaridad y la ayuda mutua. Hay que tener valor y empezar por el metro cuadrado que nos rodea.

  9. #10 por yris el 22 septiembre, 2011 - 13:38

    A quién le guste José Saramago como ser humano y escritor, lea su novela en la que plantea un día de elecciones en que NADIE va a votar, consecuencias y ….
    ¿Somos capaces, toda la población? me consta que no pero si votan tres y el cabo ¿son legales los resultados? Hagamos campaña por el NO voto.

    • #11 por lamareenoire el 22 septiembre, 2011 - 13:47

      Buenísimo libro, como todos los de Saramago…

    • #12 por fergar el 22 septiembre, 2011 - 20:18

      Admiro a José Saramago como ser humano y como escritor. Y soy partidario de la tesis que plantea en su novela.

      Pero…la ley electoral española no tiene un porcentaje mínimo de participación para que unas elecciones sean válidas, son válidas siempre, aunque solo voten 100 personas.

      Otro tema sería la autoridad moral. Pero de que moral vamos a hablar con la que está cayendo….

      • #13 por Paco Bello el 22 septiembre, 2011 - 20:35

        Gracias Fergar, la verdad es que no tenía claro lo de los mínimos.

        Del resto… pues eso, para qué decir más.

      • #14 por cami el 22 septiembre, 2011 - 20:42

        Más que votar o no votar en las elecciones, el libro de Saramago hace una metáfora del poder, cuando ya no emana del pueblo (¿alguna vez ha sido así? Sólo pregunto).
        Obviamente, el voto en blanco no tiene repercusiones reales en la política, pero es un síntoma muy fuerte de que algo anda mal. Y aún la abstención, que demuestra ya una indiferencia total hacia las elecciones, común en aquellos países donde la democracia es una farsa total o un rostro amable para la opresión.

      • #15 por Paco Bello el 22 septiembre, 2011 - 20:49

        Ensayo sobre la lucidez, no deja de ser una idílica esperanza sobre la crítica social que inició con Ensayo sobre la ceguera. Es más una aspiración a largo plazo que una realidad próxima. El genio Saramago.

        Profe, tú sabrás más que yo de eso, pero creo que nunca ha emanado realmente del pueblo. Ni en la democracia ateniense (soportada por esclavos y no ciudadanos).

  10. #16 por Adrien el 22 septiembre, 2011 - 12:57

    Realmente, si no se cambia este sistema es porque no conocemos otro. Es el que nos permitió durante 500 años estar en la cresta de la Ola (a Occidente). Es normal que no lo tiremos. Rusia probó la alternativa estalinista, y le fue mal. Habría que estar mucho peor que ahora para que nos planteásemos una revolución. De momento, el acceso al agua, la comida y ciertas necesidades, sean creadas o no, nos mantienen tranquilos. Somos una sociedad acomodada. Que es el tipo de sociedad más alérgica a las revoluciones.Y también la menos consciente de sus posibilidades y aspiraciones reales.

  11. #17 por fran el 22 septiembre, 2011 - 10:33

    Me parece un artículo confundente. Decir que los antisistema son los neoliebrales más acérrimos, me parece una contradicción. EL neoliberalismo es un fundamentalismo -como ya dijera desde hace tiempo Max-Neef- pero que sólo tiene condición de ser en un marco capitalista. Ni los accionistas o consejos de admnistración de Lehman Brothers ni el Deutsch Bank son antisistemas, son meramente oportunistas rapaces que florecen gracias al diseño institucional del capitalismo neoliberal. No están en contra, no son “anti”, sólo son aprovechadores del sistema. Tampoco, como dice el artículo, el sistema político es un “pobre” sumiso del poder económico, mas bien es un cómplice, ambos poderes son parte de la estructura de poder que nos tiene tan jodidos.
    Ser antisistema, al contrario del autor del artículo, es un imperativo moral que quiere acabar con el sistema capitalista por el bien general.

    salu2

    • #18 por lamareenoire el 22 septiembre, 2011 - 11:22

      En un principio he pensado que si el autor hablaba de neoliberales en el sentido de anarco-capitalistas, estaría en lo correcto cuando habla de antisistema, ya que, al igual que los anarquistas, estos tiburones luchan por destruir el sistema e intentan demolerlo. Pero, la gran diferencia entre unos y otros es que mientras los anarquistas aspiran a una sociedad sin Estado, estos tipos sólo quieren un Estado mínimo, que no interfiera en los asuntos económicos, es decir, intentan dilapidar el Estado en su aspecto puramente económico, ya que no le hacen ascos a un Estado más represivo ni controlador de las actividades sociales y políticas.

      Es aquí donde quizás no estoy de acuerdo con la utilización de ciertos conceptos que, como tú bien dices, son confundentes, aunque plenamente aceptados dentro de la teoría política…La primera vez que escuché el concepto “anarco-capitalista” casi me da una pájara, pero si tenemos en cuenta que el anarquismo es una corriente del liberalismo (no olvidemos que los anarco-individualistas, poco tenían que ver con la solidaridad de la que hablaban Proudhon o Bakunin), el desarrollo ultracapitalista de esta gente bien les podría haber llevado a una combinación que de entrada resulta como mínimo chocante: anarquismo-capitalismo.

      En definitiva creo que el autor ha querido hacer un juego de palabras para cargar contra los neoliberales. Y estoy de acuerdo contigo en que el sistema político no es un “pobre” sumiso del poder económico, sino más bien su cómplice.

      Salud

  12. #19 por FERNANDO PICÓN el 22 septiembre, 2011 - 10:30

    Veo que el personal sigue abogando por “…mi voto no lo van a tener…”; la pregunta es, ¿es suficiente no otorgar “mi voto”?. ¿Cuantos votos puede arrastrar cada uno hacia propuestas de izquierda?. Y, aún teniendo una alternativa realmente de izquierda, ¿podría esa izquierda realizar los cambios necesarios para impedir el avance del fascismo?..
    Esta es la pregunta…

  13. #20 por REQUETE el 22 septiembre, 2011 - 9:58

    estoy plenamente de acuerdo,de principio a fin, desde luego que mi voto no lo van a tener.GRACIAS

  14. #21 por Ana Wonder el 22 septiembre, 2011 - 9:43

    Es muy complicado cambiar la mentalidad de la gente, vivimos en una época muy tenebrosa, las personas son oscuras e incomprensibles, a nadie le importa lo que le pasa a su vecino, puedes ver a una persona tirada en la calle muriendose y pasar de largo como si nada. Yo entro a trabajar a las 8 de la mañana y tengo que salir a las 7 de mi casa, mi hijo de 10 años se queda solo en casa y se hace el desayuno, la cama etc. en mi misma calle hay por lo menos 5 niños más que van al mismo colegio, a cada uno lo lleva su papá o mamá en su flamante coche que ocupan solo 2 personas. En un mundo racional esa gente se organizaría para no tener que ir todos al colegio lo que supondría un descanso para los padres y un ahorro de combustible y de paso habría menos atascos en la carretera, pero no. Yo lo propuse y me miraron como si viniera de otro planeta, también le pedí a una madre si podía llevar a mi hijo al colegio a cambio de yo traer al suyo por la tarde y me dijo que no, sin temblarle la voz. Así que con semejante panorama, no se que se puede esperar del género humano. Por eso cuando se habla de estos movimientos sociales, de crear cooperativas, de organizarse y luchar, me encuentro de repente con una sonrisa escéptica en los labios.

    • #22 por Paco Bello el 22 septiembre, 2011 - 10:23

      Muy interesante, y muy cierto por desgracia.

    • #23 por luis jimenez morell el 12 octubre, 2011 - 20:07

      Querida Ana: No deseperes. Seguro que si preperas una estrategia lo puedes conseguir incluso de la que menos lo esperas. Si sois unos desconocidos unods de otros es lógica esa reacción. Aunque os conozcais de la vecindad. Por otro lado , es necesario seguir con la idea de que otro mundo es posible Podemos empezar por nosotros mismos. Y no eludir responsabilidades.Eso es lo último. Un beso.

  15. #24 por juanmartinezz el 22 septiembre, 2011 - 9:32

    Brillante reflexión, en el que el futuro es apocalíptico, y sinceramente creo vamos camino de ello, sobre todo por lo que argumentas “sino por parte del resto de la ciudadanía, cuya pasividad e ignorancia es incomprensible.” ……… este es el gran problema, y si no se cambia la tendencia, no hay futuro.

  16. #25 por FERNANDO PICÓN el 22 septiembre, 2011 - 9:06

    Me parece un artículo excelente. Coincido con el autor en su análisis de la realidad y, sobre todo, coincido en la NECESIDAD DE PASAR A LA ACCION . Hemos visto como las sentadas y asambleas pacíficas no han conseguido más que llamar la atención. Yo no recuerdo (si alguien lo recuerda que lo diga) que, a lo largo de la historia, las clases populares hayamos conseguido nada por aquellas vías pacíficas. Mirando el pasado veo las revoluciones francesa, soviética, mexicana, o la revolución industrial como las fuentes en las que nos hemos surtido para conseguir avances sociales.
    Es claro que, si pretendemos cambiar el actual sistema, nadie nos va a regalar nada. ¿Alguien cree que en esta pseudo-democracia capitalista nos van a dejar los votos para cambiar SU sistema?. Yo desde luego no. ¿Y Uds,?.
    Por cierto, los mercados y las religiones antes se llamaban FASCISMO, ¿por qué consentimos en cambiar los nombres.
    Fernando Picón

    • #26 por pedro el 22 septiembre, 2011 - 19:39

      La accion no es la violencia, sino la revolucion de las conciencias, lo que triunfa es agitar las mentes, y si tengo un ejemplo muy claro, Ghandi o los avanzes democraticos del siglo XIX o XX.

      Lo que es interesante de esas revoluciones no es la violencia, eso son los fuegos de artificio y la excusa para los privilegiados, sino el mensaje que contiene. El ejemplo esta en la revolucion sovietica, la violencia degenero en Totalitarismo y permitio que las ideas de marx se diluyeran en un estado antidemocratico que es completamente contrario a sus ideas. Asi que por favor desechemos la violencia como medio porque no contareis conmigo y un ejemplo mas cercano es ETA. Saludos

    • #27 por pedro el 22 septiembre, 2011 - 19:55

      Os recomiendo que leais los origenes del Totalitarimos de Hannah Arendt, un clasico que nos recuerda lo que paso tras el Crack del 29

  17. #28 por Brussy el 22 septiembre, 2011 - 8:28

    Absolutamente de acuerdo. Yo creo que aparte de estar dormitando, todavía, gran parte de la poblacion, no es debido tán solo a la “anestesia” colectiva a la que hemos estado sometidos, sino a otra clase de “anestesia”, la falta de información, hay mucha gente que no tene acceso a internet y ya que este tipo de info no sale en los medios , hay que informar y la gente al despertar a través de información, se levantará, ya que no es cuestión de calentar el sofa con nuestro culo, si no la falta de información.. Todo esto orquestado desde hace tiempo, por supuesto.
    Gracias

  18. #29 por ferran el 22 septiembre, 2011 - 7:39

    totalmente de acuerdo….el 20 N está cerca, a ver si despiertan muchas conciencias

    • #30 por beatriz domínguez el 23 septiembre, 2011 - 0:08

      ¡¡A ver!!
      Eso es lo que hace más falta, despertar conciencias. Pq consiguieron dormirlas bien desgraciadamente… El sistema ha llegado al punto de fagocitarse a sí mismo, arrastrando todo lo que encuentra en su camino. Exactamente como un cáncer muy agresivo. Estamos enfermos de cáncer sociopolíticoeconómico. La metáfora es muy buena.
      Excelente artículo el de Antonio Gallegos, de principio a fin.
      ¡¡Despertar conciencias!!

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